viernes, 15 de septiembre de 2017

LA HUIDA CRUEL DE LAS RELACIONES TIENE NOMBRE: GHOSTING Y BENCHING


No hay nada peor que la incertidumbre. Ante las esperas miles que nos trae la vida, una de las más angustiosas es no saber. Estamos pendientes de una respuesta, sea de la índole que sea, y nuestra cabeza desata todo tipo de hipótesis. Para las personas más seguras, eso puede ser algo más llevadero pero para las que se adueñan de la inseguridad, puede suponer un veneno psicológico mortal. Ya lo dice el refrán; “quien espera, desespera” y si el caso es desconocer lo que trae esa demora, la inquietud y la ansiedad pueden ser las dueñas del lugar.


 En lo que respecta a la vida emocional, vincular y de pareja, estamos delante de un fenómeno en auge del que se habla poco pero que se da, cada vez con más frecuencia. Hablamos del Ghosting, es decir, el hecho de desparecer  para terminar una relación sin explicación alguna.

Del término “Ghost” (fantasma), nace esta nueva tendencia y como su nombre indica hace referencia al rol de espectro entre dos personas. Una se esfuma sin más, cortando la total comunicación, mientras el otro se desespera esperando a saber el por qué, el cómo y el cuándo. Esta nueva manera silenciosa de romper un vínculo con alguien, se da sobre todo entre los más jóvenes y principalmente mediante las redes sociales. El sujeto que huye deja de contestar por whatsapp, mensajes, llamadas u otras formas actuales de comunicación.

Pero esto no es todo, también hay nombre para aquellos a los que les gusta jugar a dar destellos. El “aparezco y desaparezco” es otra tendencia unida a la anterior. Se llama Benching, del inglés bench (banco) y responde a la definición de “estar en el banquillo” ¿la explicación? Una persona inicia un flirteo con otra pero en verdad lo inicia con varias. A alguna de ellas le toca estar en ese banco, sentado y a la espera de que el susodicho sujeto  se defina. ¿Es esto una consecuencia del ligue en la red? Parece que para aumentar las probabilidades de éxito uno deba coquetear con varias personas al mismo tiempo, en dispares chats y en diferentes canales de conexión.

Tanto el Ghosting como el Benching, tienen en común la desaparición sin decir ni mu. Sin duda, una forma bastante egoísta de relacionarse. Todo y que esta manera de proceder no es nueva, sí que ha crecido con el relieve de las nuevas tecnologías. Antiguamente alguien podía desaparecer como por arte de magia pero eran pocos los casos y se clasificaban como muy anormales. Tristemente lo normal ahora se torna extraño y parece que no nos sorprende cuando escuchamos de alguien que nunca supo más de otro/a, así como que ha sido objeto entre una selección de varios. ¿las consecuencias?

Un duelo mal elaborado, un puñal en la autoestima, un aumento de la ansiedad y la apatía y un sentimiento enorme de culpa son las consecuencias que trae este tipo de comportamientos fantasmagóricos para la víctima que las padece. Como vemos, el resultado es devastador para lo emocional y más terrible aún que se uno se acostumbre a ello.

La espera angustiosa de si alguien volverá a llamar o vivir en el banco de los finalistas con una falsa esperanza destronada es un sentimiento muy doloroso que trae graves consecuencias para los más jóvenes. Estamos ante un gran problema de comunicación en la era más comunicativa. Tanto es así, que no paran de salir etiquetas para designar este tipo de “comunicaciones”. En la misma línea que las previas está el “Zombing” (aquellos que aparecen por arte de magia de vez en cuando dando un like como modo de aviso de que vuelven a estar disponibles) ¿Alguno más? Suma y sigue a la lista de insatisfacciones emocionales…

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